Cuando tenemos claro que vamos a dedicar una parte de nuestro ahorro a la inversión, es muy importante hacer un análisis de la cantidad que vamos a invertir, a esto lo denomino como el "presupuesto" de la inversión que vamos a utilizar.
Recapitulando, es imprescindible tener 2 factores muy importantes cubiertos: El colchón y la deuda.
Una vez esto cubierto, podemos empezar a analizar la cantidad. Para mí, lo ideal es invertir aproximadamente un 20-30% de la nómina-ingresos, pero cada caso es un mundo, pues hay personas que tienen muchos más gastos o que viven literalmente al día. En ese caso, lo esencial es centrarse en tener los suficientes ingresos como para poder ahorrar algo. Tal y como dice la pirámide de Maslow, lo primero es cubrir las necesidades esenciales, posteriormente nos preocuparemos por otras cosas como el ahorro o la inversión.
Cada uno tiene unas posibilidades diferentes pero, vamos a centrarnos en una persona jóven que vive en casa de sus padres, trabaja y, aún encima, no tiene apenas gastos, sólo en ocio, pero no es una persona consumista ni que le guste derrochar.
En este caso, quizá lo ideal no es sólo invertir un 20% de la nómina, sino algo más, ya que se lo puede permitir. No tiene que pagar casa, ni comida, ni luz, y en el mejor de los casos, ni un coche con los mantenimientos que este conlleva y sabiendo que es un pasivo.
Cuanto antes se empieza a ahorrar antes puedes invertir y, a más inversión haciendo las cosas bien, antes se alcanza la libertad financiera, recalco, haciendo las cosas bien.
También es esencial determinar tu perfil de riesgo: Si eres una persona muy adversa al riesgo, no vas a querer invertir en activos muy riesgosos a pesar de que estos te den rentabilidades muy altas. Sin embargo, si eres jóven y no eres nada adverso al riesgo, a corto plazo vas a tener la incertidumbre de tu rentabilidad pero, con los años, acabarás siendo muy rentable, por estadística. Esto lo vamos a ver en el siguiente módulo: LA JERARQUÍA DE GESTIÓN DEL DINERO.