Como acabamos de ver en el módulo anterior, cada persona es un mundo y, además de tener un capital disponible diferente o una capacidad de inversión desigual, cada persona tiene una adversidad al riesgo diferente, vamos a explicar esto más a fondo.
Expliquemos esto con un ejemplo:
Hay un estudiante de universidad que es muy impulsivo, le gusta hacer cosas, deporte, incluso salir de fiesta. Esta persona quiere comenzar a invertir y no le importa perder dinero ya que sabe confía plenamente en su potencial a largo plazo. Estamos hablando de que esta persona es muy poco adversa al riesgo.
Por otro lado tenemos a una madre de 2 hijos, con una hipoteca, un coche a medio pagar y con un trabajo normal. Quiere generarse un patrimonio para la jubilación pero le da mucho miedo invertir. Además la personalidad de esta madre es muy tranquila, le gusta quedarse en casa, disfrutar de las pequeñas cosas pero es muy cauta a la hora de hacer ciertas actividades. Estamos hablando de que esta persona es mucho más adversa al riesgo que el primero, son dos perfiles muy diferentes.
Pues bien, una vez tenemos nuestro "colchón", "estabilidad económica" y conocimientos suficientes, ya podemos dar el paso de forma consciente, sin embargo aquí entra el perfil de riesgo.
Al ser una inversión a Largo Plazo, debemos tener en cuenta que por mucho que invirtamos en activos con más riesgo, es muy probable que obtengamos rentabilidad, por tanto, con esto, podríamos determinar que prácticamente todo el mundo que quiera invertir a largo plazo debería hacerlo en renta variable, ¿Verdad?. Pues no, esto no es así:
Cada persona al tener un perfil de riesgo, edad y situación diferente, por mucho que quiera invertir a bastantes años vista, no se va a sentir cómoda con sólo una posibilidad de inversión. La clave es saber en qué posición estás y determinar tu perfil. Una vez hecho esto, podemos valorar dónde y cómo invertimos nuestro dinero.
VALORES A DETERMINAR Y ESTUDIAR PARA JERARQUIZAR NUESTRA INVERSIÓN:
- PATRIMONIO ACTUAL: ¿Qué tienes?
- TOLERANCIA AL RIESGO: ¿Qué perfil de riesgo tienes?
- HORIZONTE TEMPORAL: ¿Qué plan tienes a largo plazo?
- OBJETIVOS DE LA INVERSIÓN: ¿Cuáles son las metas que motivan a que empieces a invertir?
Una vez hemos determinado qué queremos arriesgar, es importante dar el paso de la forma que más se asocie a nuestro perfil, dividiendo la cantidad de inversión entre renta fija, variable, o una de ellas en concreto, depende de estos factores mencionados que debemos estudiar.
Antes de empezar, como he dicho antes, es necesario hacerlo con cabeza y conocimiento, por ello todavía quedan bastantes módulos que nos ayudarán en este sentido 🙂